Al decir del periodista y escritor cubano Fernando Campoamor, a quien mucho se debe en materia de historia del ron cubano, este “es musical, se bebe como se escucha”. Es aquel mismo aguardiente, engendro pródigo del guarapo fermentado, en algún momento llamado tafia, que luego de adecentadas su crianza y maneras, se convirtió en bebida tanto del vulgo como de las más encopetadas elites sociales.
Fue la llamada Ley Seca desde 1920 hasta 1935 en los Estados Unidos de Norteamérica, la cual sirvió de providencial oportunidad para que los cantineros cubanos demostraran su arte en la mezcla de los rones y cimentaran durante años y hasta la actualidad la bien ganada fama de los bares cubanos.
Ejemplos como los de Constantino “Constante” Ribalaigua, Fabio Delgado y Elio Moya, al igual que de verdaderas catedrales del gusto como los bares El Floridita y La Bodeguita del Medio, se ven multiplicados en incontables nuevos talentos, al igual que en número

 

Rones cubanos Internacionales
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Cubay
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Legendario
Santero
Mulata

Rones locales
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Perla (Cienfuegos)
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Puerto Príncipe (Camagüey)
Delicias (Las Tunas)
Pinilla (Bayamo-Manzanillo)
Caney (Santiago de Cuba)
Santiago (Santiago de Cuba)