Quito deslumbra por sus paisajes, pues es una ciudad en las alturas, rodeada de montañas.
Guayaquil es una de las zonas más importantes de la costa del Pacífico.

De un lado, la sierra con sus verdes infinitos; del otro, la costa fundiéndose con los azules del cielo… Más que áreas, hablamos de identidades. Hablamos   de las concepciones culturales y arraigadas costumbres regionales de Quito y Guayaquil, respectivamente; dos ciudades de las más importantes de Ecuador. 

Si bien mucho se ha hablado de la rivalidad y las diferencias entre esos dos territorios, ambas tienen como común denominador la belleza de sus paisajes y el magnetismo de sus ambientes tan acogedores como apasionantes. 

La porfía regional entre serranos y costeños tiene un fuerte elemento geográfico: una barrera que es los Andes y que en épocas coloniales eran necesarias aproximadamente tres semanas para cruzarla, ¡había que preparar los viajes con tiempo! Hoy, Quito está a escasos minutos de vuelo de Guayaquil (y más o menos siete horas en auto), pero ambas ciudades siguen manteniendo sus tradiciones.

Se cuenta que los serranos de Quito tienen la fama de ser más serios y calmos; mientras que los de la costa son vistos como personas más extrovertidas. Incluso la forma de vestir es diferente. Por el frío, los quiteños suelen usar ropa abrigada y los indígenas, asentados mayoritariamente en esta región, visten ruanas (ponchos). En tanto, en la costa se usan vestimentas ligeras.

Diferentes son también la música y la comida. Quito es famosa por sus ritmos de folclor andino y los boleros. El maíz (mote) y la papa constituyen la base de los platos. En cambio, en Guayaquil se baila salsa y los mariscos, pescados y cangrejos de la costa son grandes atractivos de su gastronomía.

Sin embargo, distancias más allá, ambas ciudades presumen de su importancia y su hermosura. Quito deslumbra en sus alturas y luce un verdor impresionante porque está rodeada de montañas y volcanes. Su patrimonio histórico y sus construcciones coloniales y precolombinas se fusionan en un ambiente especial. Guayaquil, a nivel del mar, es moderna y cosmopolita. Es la que genera los mayores ingresos al poseer uno de los puertos más importantes de la costa del Pacífico. 

La capital ecuatoriana es una de las más altas del mundo, está asentada en las faldas del volcán Pichincha. También es conocida  como «Carita de Dios» y fue la primera ciudad del mundo en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, en 1978.

Y es que descubrir la historia del Ecuador deviene viaje sin igual cuando se visitan o recorren  los espacios, calles y plazas del Centro Histórico, uno de los más grandes y mejor conservados de América Latina; o sea conoce de su riqueza, diversidad cultural y natural, a través de paseos por iglesias, museos y centros culturales.

Desde varias perspectivas, Quito es un encanto con atractivos para todos los gustos: los que gustan de hacer turismo de aventura o senderismo tienen las desafiantes montañas y volcanes para poner a prueba el estado físico; los amantes del turismo de ciudad pueden tocar los dos hemisferios de la tierra en la Ciudad Mitad del Mundo, que regala a los viajeros tan exclusiva oportunidad; o deambular por antiguas callejuelas bohemias engalanadas con balcones coloridos; y para quienes prefieran algo más sosegado como el turismo religioso, hay tesoros como la Iglesia de la Compañía, la cual alberga tesoros de oro. 

Medios y empresas especializadas de turismo consideran a Quito uno de los mejores destinos por descubrir en el mundo. Trip Advisor Traveller Choice y los World Travel Awards (WTA) le han otorgado reconocimientos como finalista en el concurso de las Siete Ciudades Maravillas del Mundo, Capital Iberoamericana de la Cultura, Destino Líder de Sudamérica, y muchos más.

Por su parte, Guayaquil se levanta como una perla en la costa sur del Pacífico, a orillas del majestuoso Río Guayas, donde es atravesada por varios esteros como el del Salado. Es poseedora de un sinfín de atractivos turísticos que harán de las visitas una experiencia inolvidable.

A lo largo de su historia sufrió grandes transformaciones. En 1896 la urbe fue arrasada por lo que se conoció como el Gran Incendio de Guayaquil, una catástrofe de enormes proporciones que destruyó aproximadamente la mitad de la urbe. Tuvo que ser reconstruida casi en su totalidad y es por eso que sus edificaciones no son de larga data. 

Uno de los grandes encantos es el Malecón 2000. Son aproximadamente tres km, donde el ambiente amigable impera y la brisa marina contrarresta el calor. La actividad de ese paseo está animada por museos, miradores, restaurantes, bares, cines, jardines y muelles, desde donde de día o de noche, se puede tomar una embarcación  para admirar la ciudad desde el río Guayas.

Al final del malecón, la vista es seducida por las casas construidas en la ladera del cerro Santa Ana. Es casi improbable no enamorarse de las estrechas calles empedradas del barrio Las Peñas, el primer barrio de Guayaquil con más de 400 años de historia, donde destacan sus características casas de madera, pintadas con vivos colores. En la cima del cerro, separado por un ascenso de 444 escalones, se ubica el faro, desde donde se obtiene una visualidad privilegiada de la ciudad. 

En pleno centro y frente a la catedral existe un curioso lugar: Plaza de Seminario, conocida popularmente como plaza de las iguanas. Allí cientos de esos animales pueblan sus canteros y sus árboles y son constantes protagonistas de fotos y videos, de visitantes de todas las latitudes.

Según una encuesta de hace algún tiempo, publicada en el sitio web BBC Travel, Guayaquil fue escogida como una de las 5 mejores ciudades del mundo para que un extranjero pueda vivir. Más recientemente, en la edición 25 de los WTA de 2018, la urbe se alzó con cuatro premios: Destino de Viajes de Negocios Líder de Sudamérica, Destino líder de festivales y eventos de Sudamérica, Municipio Líder de Turismo de Sudamérica; y el Hotel Wyndham como City Hotel Líder de Sudamérica. 

En ese certamen, Ecuador obtuvo un total de 25 premios, convirtiéndose en el país más ganador de América del Sur. Quito no se quedó atrás, la capital se alzó vencedora como destino líder de festivales y eventos; y destino Líder de Sudamérica.

Ecuador es un país exuberante, con una riqueza natural y cultural que no deja ajeno a nadie.  Un tesoro que puede ser descubierto si decide conocer dos de sus ciudades más impresionantes. Quito y Guayaquil, tan diferentes como hermosas. Dos destinos de un mismo tesoro.