LA EXPLORACIÓN DE CAVERNAS INUNDADAS CONSTITUYE UNA ACTIVIDAD DESAFIANTE QUE PERMITE DESCUBRIR ALGUNAS DE LAS BELLEZAS MEJOR GUARDADAS DE LA NATURALEZA

La primera inmersión con escafandra autónoma en Cuba, en un accidente cársico, se llevó adelante en la Laguna del Valle San Juan, en la Península de Guanahacabibes, extremo occidental del país, el 6 de octubre de 1962, a pocos meses de creada la Academia de Ciencias de Cuba. La realizamos conjuntamente con su presidente, el doctor Antonio Núñez Jiménez. Resultó ser una dolina inundada hasta casi el nivel del terreno, de paredes recesivas y de aguas muy claras en la superficie, que van perdiendo su transparencia y a los 15 m de profundidad ya no hay visibilidad, pues su densidad aumenta por las partículas en suspensión. A los 20 m es como un coloide y a los 25 m encontramos al tacto el fondo fangoso.
Hubo que esperar hasta 1965 para reiniciar los trabajos de espeleología subacuática en la Cueva del Túnel, en Caguanes; un año después se continuó en otras dos situadas en Matanzas. También se comenzó la exploración en la de Juanelo Piedra, en la actual provincia de Mayabeque, así como de cavidades inundadas en el norte de La Habana y en Guanahacabibes, acción que se mantuvo hasta 1969, fecha en que se estudiaron diez grutas de la región de Astón, en Mayabeque; Cueva Colorada del Maso, en Santiago de Cuba; y Cueva Pluma, en Matanzas.
Es así que, con un total de 30 cuevas exploradas subacuáticamente (diez marinas y el resto parcialmente inundadas de agua dulce), Cuba convoca el Primer Simposio del Comité Científico de la Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas (CMAS), organizado por la Academia de Ciencias de Cuba, en septiembre de 1970.
OTRAS ACCIONES
A la Cueva Colorada del Maso, de origen marino, se puede acceder desde el mar o desde tierra por una dolina que conduce hasta una playita subterránea. Tiene, además, galerías totalmente inundadas.
En 1970 se exploró la galería de los Cristales de la Cueva Juanelo Piedra, que con sus 175 m de longitud era el pasaje totalmente lleno de agua más largo de Cuba; la mayor profundidad alcanzada hasta entonces era de 30 m y correspondía a la Cueva de los Pérez.
Los estudios desarrollados en los primeros años de la década de los años 70, en Gibara, al norte de la Sierra de Cupeycillo, permitieron señalar esa unidad cársica como un lugar ideal para futuras investigaciones de espeleología subacuática, por la abundancia de galerías inundadas y la claridad de sus aguas.
En ese mismo quinquenio se descubrieron, exploraron y cartografíaron en Matanzas, cerca de Playa Girón, la Casimba del Brinco y la Cueva XXXV Aniversario, con 46 m y 75 m de profundidad, respectivamente, convirtiéndose esta última en la gruta inundada más profunda de la Isla.
También en la plataforma insular se analizaron varios accidentes cársicos, entre ellos El Ojo del Mégano, una dolina circular de 48 m de diámetro, abierta a 10 m por debajo del nivel marino, explorada inicialmente con ecosonda y posteriormente con escafandra autónoma, y que tiene 70 m de profundidad.
En 1980 cubanos y checos condujeron la Expedición Cuba 80 de espeleología subacuática, que investigó y cartografió 14 casimbas, 12 de ellas nuevas en la región de Zapata; 6 cuevas con galerías totalmente inundadas en Matanzas; una casimba submarina en la costa norte de Villa Clara; y 3 cavernas en la actual provincia de Mayabeque. En este último grupo, los estudios de la cueva Juanelo Piedra, que llegó a 375 m de galerías inundadas, la ratificaron como la más larga de Cuba.
En 1982 la Expedición Cuba 82 cartografió 8 cavidades más en las proximidades de Batabanó, pero la mayor parte del trabajo se dedicó a estudiar varias en el municipio de Gibara, Holguín, donde al mapearse más de 1000 m en la Cueva Cristalito de Papaya, la misma pasó a ser, de las inundadas, la más larga. El estudio de otras 11 de estas bóvedas en Gibara completó las investigaciones.
En 1989 cubanos y checos llevan a cabo la III Expedición de espeleología subacuática que, durante algo más de dos meses, se adentró en 19 cuevas en el municipio de Gibara y en 12 de Banes, ambos de la provincia de Holguín. Esta excursión cartografió en el primero un total de 3087 m, de los cuales 2000 m correspondieron al Tanque Azul de Caletones; y la mayor profundidad, 52 m, se alcanzó en la Cueva El Macío. Las 12 grutas indagadas en el segundo territorio totalizaron 838 m de galerías.
En 1995 se desarrolla una travesía cubano-española que amplió los estudios de Tanque Azul, en el municipio de Gibara, y estudió otras dos cuevas de Holguín. Desde entonces y hasta el presente ha disminuido considerablemente la actividad de espeleobuceo por parte de los miembros de la Sociedad Espeleológica de Cuba, al tiempo que aumentó la preparación de accidentes cársicos inundados para ser usados con fines turísticos, fundamentalmente en Zapata y Gibara.
La cueva inundada más utilizada actualmente con fines turísticos es la conocida como Cueva de los Peces, en Zapata, Matanzas, descubierta durante la Expedición Cuba 80 y bautizada como Casimba Ilona. Esta cavidad, con más de 40 m de profundidad, sus aguas realmente cristalinas, la abundancia de peces marinos de numerosas especies y más de 300 m de galerías, constituye una verdadera joya para este tipo de actividad recreativa.