Trance, Gustavo Solar y Carlos Martiel
Épicas efímeras, Andrea Cárdenas
Borradores (video still), I. Pujol y J. de Diego


Regresaba Graciela Ovejero Postigo a la Argentina, su tierra, luego de cinco años de estancia en California. Corría el primer año de la década del 90 y la artista llegaba colmada de proyectos, explosiones conceptuales y experiencias artísticas que hacían su retorno óptimo para la creación. Ese año, fue cuna conceptual de Peras de Olmo, un proyecto nomádico para ese entonces, razón que validaba un impulso, una idea capaz de reformular, reordenar y alterar prácticas artísticas desde un des-andar por varios sitios, una voluntad que afirmara lo utópico desde la realidad. Ya para 1993, y luego que un año antes nombrara una muestra individual de la propia Graciela, este sello metafórico comenzó a signar sus creaciones audiovisuales y en 1997 pasó a ser la productora y editorial de la muestra y libro-catálogo del primer proyecto artístico-curatorial itinerante de Ovejero Postigo: Recuerdo de Tucumán – Antología Nómade de Objetos. 

A seguir con su trayectoria, para 2011, Peras de Olmo fija un espacio físico en la capital argentina que para nada dista ni contradice sus pautas de gestación. Emerge así esta galería como una zona experimental, discordante con el sistema tradicional y que apuesta no solo por la promoción, reconocimiento y validación del arte acción, sino por el fomento de procesos investigativos que enriquezcan este tipo de práctica y contribuyan, ya desde el propio ejercicio de las mismas, lo teórico o lo curatorial, a un provechoso revuelo crítico, pedagógico, social. Peras de Olmo ―Ars Continua, acompañado desde su génesis por Graciela Ovejero Postigo, propone hace un año ya la Serie Curatorial, continua y rotativa: Open field /campo abiertO. Laboratorio de acciones 100 x Siento, un escenario de inclusión, expansión y utopías.

Buenos Aires continúa atrayendo a numerosos artistas jóvenes de diversas latitudes de nuestro continente, ansiosos del rico intercambio cultural que el contraste crea. La experiencia artística de los mismos hace de esta colisión un exquisito fenómeno donde convergen los disímiles saberes académicos-vivenciales construyendo así, desde el intercambio colectivo un espacio, físico y espiritual, de re-creación y re-construcción de culturas, paradigmas, estéticas y poéticas. El conocimiento encerrado, individualizado, frustra e inhibe la potencia del arte. Peras de Olmo, con aspiración de quebrar imposibilidades, es un espacio poético-geográfico que se empeña en facilitar el flujo de información desde el intercambio personal. Procura subvertir la conflictiva dualidad arte-mercado, romper los esquemas antiguos y contemporáneos que hacen del mercado dorada camisa de fuerza para los artistas. No pretende vivir ajeno a la realidad, menos un ensueño romántico, sino hacer una apropiación activa sin descartar esencias.

Pedir estas “peras” pareciera una utopía al ser la performance una de las manifestaciones artísticas menos privilegiadas por las instituciones tradicionales. De este vacío nace una suerte de gravitación hacia la autogestión y la auto-institucionalización, un nuevo espacio contra la orfandad. Ovejero Postigo propone “una suerte de isla flotante con la capacidad de desarrollar múltiples puentes conectores”. Una idea que tiene muchísimo de pasión personal, sin perder la centralidad en postulados conceptuales y políticos como notas identitarias.

Al ejercerse una relación dialógica resultante del contraste, el arte y sus artistas se benefician de una visión más universalista de sus propuestas, cuando sus obras, hechas con un fin concreto y un contexto específico, con unos canales de formación y una semiótica determinada por su tradición cultural individual, se ven puestas en crisis por la variabilidad de la concreción y el sustrato cultural plural de sus receptores. Este “ejercicio” vital desemboca en inevitable reformulación, torrente de nuevas búsquedas donde desde lo local se llega a las esencias de lo humano.

La Serie Open field/campo abiertO aspira a establecer equilibrio en el flujo de proyectos curatoriales que se regodeen en las muy variadas prácticas y estéticas de la performance o el arte acción. El proyecto se autodefine como un work-in-progress. Privilegia desde las bases las dinámicas de experimentación, crea una suerte de laboratorio, de plataforma natural que funciona como catalizador de explosiones artísticas sin fines de lucro. El intento de crear una institución de la performance se cimenta en la necesidad de validar un fenómeno relacionado con lo efímero y el cuerpo itinerante de los artistas. Con estas directrices, la Serie presenta tres instancias: muestras de arte acción in situ, conversatorios y archivos audiovisuales.

Las muestras de arte in situ asumen la unión de disímiles artistas, hasta el momento por invitación de la casa, en consecuencia con trabajos investigativos que mantienen linealidad en tanto propuestas conceptuales o sus miradas particulares resultan de especial interés. Durante el 2012, la propia Graciela asumió la curaduría de Épicas efímeras, exhibida ese año junto a Borradores, curada por Aidana Rico Chávez y Amor fraterno, a cargo de Nelda Ramos. El común denominador de estas tres muestras radica en la manera experimental de sus curadurías, así como la validación de procesos en construcción, bocetos, trabajos anclados a una dinámica moldeable y cambiante, investigaciones que fundan preceptos históricos “alter-ados” y “alter-nados”.1

Justo cuando este 2013 abría sus puertas, dos artistas de diferentes latitudes se fundían en un proyecto para iniciar otro año de creación en Open field/campo abiertO. Carlos Martiel y Gustavo Solar contrastaron isla y continente, etnias, culturas y realidades; Mares/De la Bilis al fuego denotó la experiencia, la gravedad poética-conceptual no solo de sus artistas sino de la órbita toda de Peras de Olmo. Martiel y Solar persiguen con este proyecto que integra Trance, Horizonte y Congo Conguito,  la gestación de “un tercer cuerpo dialogante”; violentan su materialidad que se impone límite, hacen de sus cuerpos materia-espacio sígnico de volcánica actividad constante. Para ambos “las acciones de este proceso han sido tomadas como vórtices de un relato en diálogo consciente y problematizado, de incidencia en un territorio abstracto y un espacio físico-material. Que nos desafía a visualizar las (re)significaciones de ese espacio liminal de complicidad mutua (…) La relación de pareja y sus fronteras políticas, conforman categorías que se exhiben decodificándose rápidamente”.2

La segunda instancia, la dedicada a la oralidad, viene a ser una especie de acción reflexiva como consecuencia de las muestras que acoge la Serie. Este ejercicio colectivo denominado Café Mandrágora es la instancia de la palabra, el intercambio testimonial y la reflexión cultural, poética e histórico-teórica de las obras presentadas o el material documental de interés. Estos conversatorios no se conciben como la tradicional y unidireccional conferencia entre dos partes, sino como una especie de convivio provocadora de múltiples lenguajes y razonamientos creativos, pero focalizada siempre en la palabra.

No solo resulta necesario movilizar los canales de producción del arte o el arte mismo; si no se subvierte la recepción y se cambian los paradigmas tradicionales de emisor y espectador pasivo no se logra, tras el esfuerzo realizado, un hecho artístico completo, vivo, auténticamente contemporáneo. Ya desde la práctica artística en sí, ya desde la antropomorfa mandrágora que se hace verbo y como todo verbo es siempre acción, Open field/campo abiertO radicaliza en el afán de crear un espacio total, pleno.

Con el súper-objetivo de preservar una memoria colectiva, vital, que valide y construya a través del devenir histórico del proyecto una identidad desde la pluralidad se concibe el archivo documental. Libro audiovisual en diferentes volúmenes que contribuye a la construcción de una huella, donde cada fracción de la comunidad deja su marca y de manera reflexiva, simbiótica, va encontrándose, reconociéndose a sí misma.

El núcleo sobre el cual se ordena Open field/campo abiertO es el fundamento ético del arte, en específico de la performance como “último pliegue de humanismo en la cultura y el arte contemporáneo”. Toda la riqueza transdisciplinar del arte acción no se concibe sin sus búsquedas de la verdad como único fin de la liberación y el conocimiento del hombre. Para la creadora de este espacio, “el arte acción es la frontera más política y conceptualmente compleja del arte contemporáneo, cuyo interés está en crecimiento pero es aún anecdótico o apéndico en el panorama de las exhibiciones, al menos en Argentina, asociado al ‘atractivo extra’ y expectativas de entretenimiento”.3

El arte acción, tradicionalmente relacionado con la acción protesta y consecuentemente con la toma por asalto de lugares públicos, donde se valida su función de denuncia social no está fuera de la mira de Open field/campo abiertO. Como planes futuros tienen la realización de volúmenes que integren el quehacer de sus artistas más allá del mundo de la galería y de la elite cultural. Por otro lado, ya resulta una ganancia irrefutable de este proyecto la existencia real, material, palpable de un espacio exclusivo, académicamente ligado y especializado en el quehacer de los artistas performers con independencia de sus nacionalidades.
 
Hoy, tenemos peras devueltas de un olmo, no como metáfora irrealizable sino como hecho concreto. El espacio físico transmuta con cada serie, resemantiza culturas e ideologías desde un arte enérgico y cambiante por “efímero”, pero que deja huellas. Da sitio a nacionalidades plurales, como plurales son las propuestas que acoge en un impulso de espiritualidad, oportunidad y legitimación. Peras de Olmo no cierra puertas; el ir y venir de artistas es el asidero de su ser; convida a la experimentación, la mezcla, la química, la explosión…al Laboratorio 100 x Siempre.